Hay días en los que sentimos con más fuerza quiénes somos como club. Días en los que el esfuerzo colectivo, la ilusión y la pasión por la montaña se juntan para recordarnos por qué hacemos lo que hacemos.
El 9 de noviembre, en el Cross de los 3 Refugios —que este año albergaba el Campeonato de Madrid individual y por clubes de Carreras por Montaña en Línea FMM 2025— vivimos uno de esos días que se quedan grabados en nuestra historia.
Desde temprano empezamos a encontrarnos en la zona de salida: miradas cómplices, nervios, bromas, abrazos y ese ambiente tan nuestro, el que hace que TODOVERTICAL sea mucho más que una camiseta verde. Sabíamos que la jornada sería dura; el Cross de los 3 Refugios siempre es exigente. Pero también sabíamos que íbamos preparados para disfrutar, sufrir y, sobre todo, representar al club con todo lo que tenemos. Y así salimos.
En la larga, la carrera empezó a tomar forma muy pronto. Vimos a José Antonio Bellido marcar un ritmo firme desde los primeros kilómetros, y cuando lo vimos aparecer en la meta como campeón absoluto de Madrid sentimos una mezcla de emoción, orgullo y admiración. Detrás, Alberto Agúndez firmaba una actuación enorme para subir al tercer escalón del podio, y Jorge Casado, con la madurez de quien entiende este deporte desde dentro, se hacía con el título de campeón promesa.
Ese trío de corredores no solo brilló individualmente: juntos nos llevaron a conquistar el oro por equipos masculinos, proclamándonos Campeones de Madrid por clubes. Los tres lo dieron todo, pero ese título se siente también como un triunfo colectivo, de todos los que entrenamos, apoyamos y crecemos dentro del club.
Y si la categoría masculina nos emocionó, la femenina nos dejó sin palabras. La llegada de Cristina Trujillo, entrando en meta como campeona absoluta de Madrid, fue uno de esos momentos que se graban para siempre. Una corredora sólida, constante, inspiradora. Tras ella, el debut de Nadine Calahorra en la larga nos llenó de ilusión: qué futuro tan brillante tiene por delante. Y junto a ellas, Fátima Espinosa, peleando cada metro con la entrega y la fuerza que tanto admiramos.
Gracias a ellas, nos subimos al segundo escalón del podio femenino por equipos, logrando la plata en el Campeonato de Madrid de Clubes. Una plata que sabe a oro por la unidad, la actitud y el crecimiento que venimos demostrando.
Mientras tanto, en las categorías inferiores, sentimos un orgullo difícil de explicar. Ver a nuestras chicas y chicos correr, sufrir, reír, competir y disfrutar nos emociona siempre.
Celebramos la victoria de Alex Pacheco, la fuerza de Guillermo Gala y Ángel de la Encarnación Jr., la enorme carrera de Jimena Hidalgo y Laila Fernández, la garra de Raúl Nieto y Dani Collantes, y cada paso de quienes, sin estar en el podio, defendieron los colores del club con la misma pasión.
Y no podemos olvidar a quienes quizá no subieron al podio pero cruzaron la meta con la misma emoción y entrega. Corredores como Jorge Pérez, Óscar Sánchez, Javier Hernando, Pablo Gallo, Sergio Álvarez, Rubén Ortega, Miguel del Valle, Luis Sevilla, Carlos Mateos, Alberto Prieto, José Luis Granizo, Pablo Jesús Alonso, Arnulfo de Bartolomé, Juan Carlos Santos, Rubén García o Antonio Ortega, entre muchos otros, que dieron lo mejor de sí y contribuyeron de forma esencial al resultado colectivo. Cada dorsal del club —en la larga, en juveniles, cadetes o infantiles— sumó: sumó presencia, sumó puntos, sumó compromiso… y sumó algo más valioso que cualquier tiempo: nuestro espíritu de equipo.
Porque, al final, eso es lo que nos hace grandes: no solo los resultados, sino la forma en que los conseguimos. Animándonos, apoyándonos, compartiendo kilómetros, dudas, alegrías… y ese sentimiento que nos une como club.
Cuando llegó la tarde y los últimos dorsales cruzaban la meta, sentimos que TODOVERTICAL había vivido algo especial. No solo por los podios, los tiempos o los títulos, sino porque volvimos a demostrar quiénes somos: un club fuerte, unido, comprometido y lleno de corazón.
A todas y todos los que estuvisteis en los 3 Refugios —corriendo, acompañando, animando o simplemente sintiendo los colores—, gracias por hacer posible un día tan grande para el club.
Seguimos creciendo.
Seguimos soñando.
Y seguimos disfrutando, siempre, de la montaña