En octubre de 2025 comenzamos a dar forma a una idea muy especial para celebrar el 20 aniversario del club regresando al Alto Atlas marroquí.
Para ello organizamos dos expediciones diferentes y complementarias. Un grupo afrontaría el ambicioso proyecto de tratar de enlazar 9 de los 11 cuatromiles del Atlas Central en una gran travesía de varios días entre refugios y collados. El otro compartiría el formato clásico de ascensión al Toubkal, Ras y Timesguida.
Programamos estas expediciones para finales de mayo porque, habitualmente, en los últimos años el Atlas llega a estas fechas con muy poca nieve y unas condiciones mucho más secas en los itinerarios normales de ascensión. Sin embargo, este año el macizo nos recibió de una manera muy diferente. Las abundantes nevadas acumuladas durante todo el invierno transformaron completamente el paisaje y las condiciones de la montaña, obligándonos a adaptar parte de los planes previstos.
El grupo del programa 9×4.000 no pudo completar la primera parte del itinerario ni alcanzar todos los cuatromiles proyectados. Sin embargo, sí consiguió ascender Toubkal Oeste, Toubkal, Ras y Timesguida, adaptándose a la montaña como tantas veces ocurre en el alpinismo.
Y, curiosamente, aquello que parecía una renuncia terminó convirtiéndose en parte de la magia del viaje.
El refugio de Tazarhart, pequeño y perdido entre montañas, regaló algunos de los momentos más especiales de la expedición al grupo del programa 9×4.000. El cambio de valle, el ambiente del refugio y las condiciones de nieve hicieron que aquella parte del recorrido tuviera un carácter muy especial.
Más adelante, ambos grupos coincidimos en el refugio del Toubkal, que encontramos especialmente masificado, compartiendo durante varios días conversaciones, té, cansancio, risas, incertidumbre, emoción y esa sensación difícil de explicar que aparece cuando un grupo de personas conecta de verdad en la montaña.
Porque al final, 20 años después, seguimos pensando que las cumbres importan… pero no tanto como las personas con las que compartimos el camino.
Y quizá por eso, más allá de las montañas alcanzadas, esta expedición ya forma parte de la historia más bonita del club.