Categoría: Alpinismo
Enviado: 2009-09-03 15:39
Una actividad como ésta se merece un buen reportaje, pero más que por la actividad en sí, por todo lo que lleva detrás.
Desde que leí un articulo en la revista Desnivel hace ya un par de años, ésta vía se me ha metido en la cabeza y ha sido durante todo este tiempo un proyecto “inalcanzable”
Vista desde fuera es asequible por el grado que no supera el V /V+ pero al ser tan sumamente larga requiere mucha velocidad tanto durante la escalada como en las reuniones y un alto grado de compromiso porque una vez que te metes la única manera de salir de ahí es por arriba.
A finales de este invierno echando un ojo a algunas webs de montaña apareció la reseña de esta vía y de nuevo la inquietud volvió a crecer y ya no me la quitaba de la cabeza.
Durante este tiempo he ido acumulando experiencia tanto en escalada como en alpinismo y he encontrado el compañero ideal para meterme en algo así, Paulo, con el que ya he compartido escaladas en galayos, la cabrera y en el picu entre otras.
Decidimos que la intentaríamos en Agosto ya que en julio estaba dificil por las vacaciones aunque finalmente agosto también se complicó y la única fecha que nos quedaba disponible sería el último fin de semana de éste mes. Así que a rezar para que el tiempo acompañara ya que no estábamos dispuestos a meternos ahí si la previsión no era perfecta al 100%
La suerte está de nuestro lado y el tiempo para el domingo es perfecto, la vía está mas que preparada, nos hemos estudiado montones de croquis fotos y descripciones que hemos encontrado en Internet y la decisión está tomada.
Nos vamos al Vignemale…
Croquis

El viernes por la tarde salimos de Madrid en dirección a Bielsa dónde pasaremos la noche en un hostal muy confortable y muy barato (Apartamentos Ana Ferrer) que ya conozco de otros años por el Pirineo.
El sábado tempranito desayunamos y salimos hacia Cauterets dónde llegamos después de 3 horas recordando a Perico Delgado, Indurain y compañía ya que la carretera va pasando por todos los puertos del Tour de Francia. Tourmalet, Aspin, Luz Ardiden, etc…
El coche lo dejamos en el aparcamiento (de pago) de Pont de Espagne y alli cogemos el telesilla que nos sube hasta cerca del Lac de Gaube, desde el que en menos de dos horas llegamos al Refugio de Oulettes y durante gran parte del camino podemos admirar el paredón que nos está esperando.
Lago Gaube

En el refugio el guarda nos recibe con una amabilidad exquisita y nos pregunta dónde vamos a subir, al decirle que vamos a escalar la norte nos prepara para la cena una mesa con unos vascos que la habían escalado la semana anterior y así podríamos hablar de la vía y resolver las últimas dudas.
La conversación fue muy provechosa y su recomendación era escalar TODA la vía en Ensamble a excepción del primer largo de V, ya que si no no nos daría tiempo a acabarla antes de la noche, ellos la hicieron así y tardaron 8 horas.
Finalmente nos vamos a dormir con muchas ganas de que llegue el momento de empezar.
Refugio Oulettes de Gaube

La cara norte del Vignemale

A las 5 tenemos el desayuno y antes de las 6 salimos en dirección al pie de vía, la aproximación parece fácil pero de noche hay que tener cuidado con el glaciar ya que está muy roto y hay que procurar pasarlo por la parte derecha pegado a la pared.
Al llegar a pie de vía vemos unos franceses que nos habían preguntado a que hora ibamos a subir para adelantarse y salir antes que nosotros, eran dos cordadas de dos y el último de ellos estaba saliendo justo en ese momento. Ellos hicieron la vía en 6 horitas y estuvieron para cenar en el refu. (Que cabrones) !!!
Grieta en el glaciar de Gaube

Franceses en el primer largo

La primera dificultad está en superar la rimaya del glaciar que está bastante abierta y la operación de cambiarse las botas por los pies de gato es un poco delicada, montamos una pequeña reunión con los piolets en la nieve y así lo hicimos más tranquilos.
Empieza lo bueno, el primer largo se lo da Paulo que ni se entera aunque se queja de que tiene las manos frías, un V fácil vertical que te deja en una repisa a la derecha del filón de Ofita verde característico.
Escalando el 2º largo

Después me toca a mi abrir el segundo y al llegar al terreno más sencillo (III) decidimos hacer unos cuantos metros en ensamble.
Avanzamos a toda velocidad hasta que me quedo sin material, monto reunión en un clavo y un puente de roca y hacemos el cambio. Volvemos así a avanzar muchos metros a gran velocidad.
Después del tercer cambio voy abriendo por un terreno un poco más confuso dónde el terreno se empieza a complicar y no hay aparentemente ninguna zona accesible para continuar. Me descuelgo desde 2 fisureros hasta una reunión con 2 clavos desde donde Paulo me asegura y desde ahí decidimos que hacemos. Está claro que nos hemos salido de la vía, deberíamos haber entrado ya en la arista y estamos un poco a la derecha, bajar es muy complicado y desde donde estamos se puede ver la arista relativamente cerca así que decidimos intentar superar un pequeño desplome con una fisura agradecida desde la que se puede proteger bien para volver a ganar la arista más arriba.
Paulo con decisión se lanza a por el desplome y después de pelear con un paso muy duro que a mi me pareció mínimo 6b consiguió alcanzar una zona de bloques que le llevarían directamente a la arista, en la que monta reunión y me asegura, yendo de segundo supero el paso sin muchos problemas pero pensando ¡Qué cojones para hacer esto de primero!
Es un alivio saber que estamos de nuevo en la vía pero hemos perdido mucho tiempo con esto y ya son casi las 2 de la tarde así que hay que volar para que no se haga de noche.
Escalando la arista


Paulo en la Arista

Tras un par de largos fáciles llegamos a un gendarme que supone el último gran obstáculo de la vía, se puede superar atacándolo de frente por una fisura en un largo de V / V+ o bien bordearlo por la izquierda haciendo un destrepe de III+ muy delicado y muy expuesto, así que decidimos escalar el V.
Gendarme

Joder con el V, mucho más duro que el primero, que se supone que es el más difícil. Despues la arista es más afilada y el ambiente es espectacular, superamos un pequeño desplome de IV+ y ya estamos entrando en la zona de esquistos rojos dónde volvemos a ponernos en ensamble para ganar tiempo.
Superando un pasito de IV+

Asegurando en la reunión

Primero hay que hacer una travesía a la izquierda hasta llegar a un pequeño espolón que sube en diagonal a la derecha, la zona está muy rota y es muy difícil de asegurar, los cantos buenos no los puedes coger porque te quedas con ellos en la mano y hay que ir “levitando” por la roca para no romperla, montamos reunión en un par de clavos para superar la parte más expuesta y me doy mas de 30 metros sin poder meter ni un seguro hasta que consigo llegar a otro par de benditos clavos cuando me quedaban a penas 3 metros de cuerda, la escalada no superaría el IV o IV+ pero la mala calidad de la roca te lleva en una tensión increíble.
Entrando en la zona de Esquistos rojos

Así de rota está la roca...

Otro largo más y salimos de la zona de esquistos rojos para tomar la arista final. Desde aquí son dos largos lo que queda hasta la cima y una pequeña trepadita por terreno fácil, cada vez el tiempo pasa más deprisa y empezamos a asumir que va a ser complicado bajar de allí con luz.
A las 20:30 llegamos a la cima después de haber hecho lo que para los dos ha sido la actividad más bonita, larga difícil y comprometida que hemos hecho y sin pensar en el descenso nos limitamos a disfrutar de la bonita puesta de sol desde la cima del Vignemale.
Cumbre ¡¡Que momento!!

Atardecer desde la cima

Después de unas fotos en la cima decidimos intentar bajar buscando el camino de la ruta normal de subida pero ya hay muy poca luz y nos resulta imposible ver más allá de 3 o 4 metros, la cosa se pone un poco tensa y decidimos buscar una de las cuevas de Rusell que debería estar justo debajo de la cima, finalmente creemos que lo más prudente será hacer un vivac aquí y bajar al día siguiente, al fin y al cabo tenemos agua y comida y con toda la ropa y unas fundas vivac podremos pasar bastante bien.
Comiendo una ensalada tan contento...

Cueva de Rusell

La temperatura estuvo sobre los 4 o 5 grados y aunque dormir no dormimos casi nada, la noche no se pasó del todo mal, contentos de haber tomado la decisión correcta nos ponemos en marcha porque hay que llegar hasta el coche y luego conducir hasta Madrid
Ventana con vistas

Saliendo de la guarida

Descenso por el glaciar

Durante la bajada nos encontramos un par de madrileños que subían desde Baysellance, al contarles la aventura nos ofrecieron agua y algo de comida, pero no fue necesario ya que habíamos llenado las botellas en una chorrera del deshielo del glaciar. El resto se nos hizo interminable 2 horitas hasta Baysellance, 3 más hasta Oulettes dónde estuvimos hablando con el guarda que nos dijo que nos estuvo siguiendo con los prismáticos y se dio cuenta de que no bajaríamos hasta el día siguiente, comimos algo con él y después otras 2 horas hasta el telesilla y lo peor… Las 7 horas de coche hasta Madrid.
Llegamos a Madrid sobre las 12 de la noche y creo que nunca he disfrutado más de mi camita dándole vueltas a todo lo vivido y pensando cuánto me gusta hacer estas cosas…
Escaladores:
Paulo y Juancar